¿Necesitas entender todo para creer? 5 consejos atemporales de Santo Tomás de Aquino
¡Aplicables desde hoy!
En un mundo donde prima la inmediatez y la evidencia empírica, muchas personas sienten que creer exige primero comprenderlo todo. ¿Cómo es posible creer si no lo entiendes?
Esta pregunta, legítima y sincera, no es nueva. Hace más de siete siglos, Santo Tomás de Aquino abordó este desvelo de la razón humana con una claridad cristalina y una fe profunda.
Sus cinco vías para conocer la existencia de Dios —planteadas en la Summa Theologica— no son simples argumentos filosóficos, sino pistas para quien busca a Dios sin renunciar a la razón.
Hoy te comparto cinco consejos atemporales, inspirados libremente en esas cinco vías, para acompañar a quien necesita entender para creer… y para quien descubre que la fe y la razón pueden caminar juntas.
1. No temas comenzar con lo que ves: la fe parte de la realidad
La primera vía de Santo Tomás parte de lo que se mueve y cambia. Él observa el mundo —su dinámica, su movimiento— y concluye que debe existir un Primer Motor que no es movido por nada ni por nadie.
No desestimes tus experiencias cotidianas. Mirar la realidad no te aleja de Dios, te acerca a Él. La fe no es una abstracción; parte de lo que existe aquí y ahora.
Empieza por lo que ves, lo que ocurre en tu vida, lo que sientes cuando algo cambia o se transforma. Esa observación honesta puede abrirte al Misterio que le da sentido a todo movimiento de tu vida.
2. Busca causas, no excusas: la coherencia de la fe ilumina el porqué
En la segunda vía Santo Tomás observa que nada se causa a sí mismo; todo efecto tiene una causa anterior.
Cuando te preguntas “¿por qué Dios?”, no lo veas como un salto irracional. Más bien pregúntate por las causas profundas de tu vida: ¿qué te hace ser tú mismo?, ¿qué explica tu capacidad de amar, crear, pensar?
La fe no contradice la razón; la amplía. Entender por qué algo ocurre —profundizar en sus causas— puede abrir tu corazón a Aquel que es causa primera de todo lo que es bueno, verdadero y bello.
3. Reconoce tu dependencia: entender que no lo sabes todo es un paso hacia creer
La tercera vía parte de la distinción entre seres contingentes y un Ser necesario, que existe por sí mismo.
Aceptar que muchas cosas “podrían no ser” es el primer paso para descubrir que algo debe existir necesariamente.
La fe no exige negar la duda; la invita a caer en confianza. Cuando reconoces que no lo controlas todo —tu existencia, tu pasado, tu futuro— te abres a quien sí tiene la plenitud de ser, a quien no depende de nada para existir, y sin embargo te ama.
4. Deja que la perfección que ves te guíe: apunta a lo que sobrepasa lo que conoces
La cuarta vía observa que existen grados de perfección en la realidad —bondad, verdad, belleza— y desde ahí concluye que debe existir alguien que posee esas perfecciones en grado sumo.
No te asustes por no comprenderlo todo a la primera. Fíjate en aquello que te atrae profundamente: una obra de arte, una amistad verdadera, un momento de silencio que te hace bien.
Ese “anhelo de perfección” es un indicador de que estás llamado a algo más grande que tú. Santo Tomás no te pide ver por completo el misterio de Dios; te invita a seguir la huella de perfecciones que te implican y te elevan.
5. Observa el orden y el propósito: el universo no es absurdo
La quinta vía, a veces llamada teleológica o del orden, parte del hecho de que las cosas tienden hacia fines, hacia propósitos, aunque no tengan conocimiento de ello. Para Santo Tomás, esto sugiere un Orden Inteligente.
No reduces tu fe a algo “irracional” por el solo hecho de que no puedas explicarlo todo. Más bien observa el orden y la finalidad de tu vida: tus sueños, tus relaciones, tus deseos de plenitud. La fe no es una negación de la razón, sino su cumplimiento.
Cuando confías en un Orden más profundo, dejas de pensar que creer es renunciar a entender; descubres que creer también es aprender a ver propósito donde la lógica estricta solo ve casualidad.
Una fe que dialoga con la razón
Santo Tomás no pretendía que sus vías fueran “pruebas matemáticas” de Dios en sentido moderno, sino puentes para la inteligencia humana que quiere comprender sin renunciar a la fe.
Como él mismo decía en la Summa Theologica: “Respondeo dicendum quod Deum esse quinque viis probari potest” — “Se puede demostrar que Dios existe por cinco vías”.
Este no es un ejercicio abstracto; es una invitación a ver que la fe y la razón no son antagónicas, sino compañeras de camino. Cuando dejamos de creer que hay que entenderlo todo antes de creer algo, comenzamos a entender que creer también es una forma profunda de comprender.
Si necesitas entender para creer, no estás solo. Santo Tomás te acompaña desde el corazón de la tradición cristiana: no con respuestas cerradas, sino con caminos que te invitan a mirar, pensar, dudar, preguntar y, sobre todo, confiar.
Si quieres profundizar en la relación entre la fe y la razón, nuestro curso online “Fe razonable: Argumentos desde la razón para alcanzar el corazón” puede ser justo lo que necesitas hoy.
En este espacio, adquirirás todas las respuestas a las preguntas que alguna vez te han hecho (o te has hecho) sobre la existencia de Dios, la divinidad de Jesucristo o la autoridad de la Iglesia. Al final, verás cómo, en la medida en que entendemos mejor a Dios y comprendemos su doctrina, más nos acercaremos a Él y le acercaremos a otras personas.
Por ser suscriptor de Substack, además, tienes un cupón para inscribirte con 20% de descuento. Solo debes ingresar el código SUBSTACK 20 al hacer el pago 😉





gracias; es excelente el articulo
Excelente artículo, me aclaro muchas dudas… toca leer a Santo Tomás de Aquino